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Ruta por Tlatelolco: Primeras impresiones

Para llegar a Tlatelolco, el metro es la mejor opción, ya que desciendes directo en la estación Tlatelolco, de la línea 3. Cabe mencionar que esta se inauguró el 20 de noviembre de 1970 por Gustavo Díaz Ordaz, quien irónicamente un año antes fue figura clave en la represión estudiantil. Como dato curioso, el tramo inicial de este trayecto tan transitado en la actualidad solo iba desde Tlatelolco hasta Hospital General.

Al salir del metro, ipso facto estás en La Reforma, la segunda de las tres secciones del Conjunto Urbano Presidente López Mateos (el nombre original de esta unidad). De frente verás el edificio Donato Guerra, el Club Social 5 de Mayo, el Jardín de la Paz y el Parque de la Pera. Las otras dos secciones son La Independencia y La República, de las que ya hablaré más adelante.

Hay tiendas, fondas, tintorerías, vendedores de artesanías, escuelas, guarderías y áreas verdes alrededor. Es una ciudad dentro de la ciudad. Los niños salen de la guardería con sus chicharrones con salsa, algunas señoras pasean a sus perros y una pareja de enamorados se esconde entre los arbustos para besarse a gusto.

Sebastián comienza a explicarme que fue a inicios de los sesenta cuando se empezaron las obras de esta unidad que se inauguró el 21 de noviembre de 1964. Un equipo de arquitectos y urbanistas, entre los cuales estuvo Mario Pani –apoyados por el Gobierno Federal de Adolfo López Mateos–, se basaron en los principios de Le Corbusier y el funcionalismo para su realización. “Es la segunda unidad habitacional más grande del continente, después de la Co-Op City en el Bronx de Nueva York, que se erigió en 1973”, agrega.

 

“Tlatelolco busca seguir siendo una comunidad y eso es esencial. Es tan importante que muchas familias se han asentado aquí a sus 56 años de existencia. Han hecho simbiosis colectiva y han defendido su identidad vecinal, hacen suyo el espacio”, enfatiza.

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Lingüista, correctora y editora. Me gusta el café y las buenas lecturas a cualquier hora.

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