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Ruta por Tlatelolco: Un poco de historia

Para entender la naturaleza de un sitio, saber su pasado es clave.

Tlatelolco es, desde su fundación, sinónimo de resistencia, pues en 1521 se defendió al territorio mexica de los embates españoles. Durante el Virreinato, aquí se rescató parte de la herencia cultural nahua. En 1968, los estudiantes se manifestaron contra el autoritarismo. En 1985 los habitantes se sobrepusieron al devastador terremoto. Y en 2019 se continúa escribiendo la historia con proyectos para hacer comunidad y retomar el espacio público.

Orígenes prehispánicos

Uno de los mitos populares sobre su fundación, y que puede conocerse en su Museo de Sitio –del cual te contaré más adelante–, es que Huitzilopochtli les dio a dos grupos mexicas unos envoltorios sagrados de nombre tlaquimilolli. A unos les tocó una piedra verde, que simboliza riqueza; y a los otros, dos palos de madera para crear fuego. Los primeros fundaron Tenochtitlán y los segundos Tlatelolco.

Su nombre significa “sobre el montículo redondo de arena” y era un asentamiento original nahua. Fue aliado de Tenochtitlán y representó una zona de comercio fundamental entre los poblados aledaños, como Azcapotzalco. En épocas de la Conquista, fue bastión militar, pero cayó en 1521. Durante la Colonia, fue convento y con el paso de los años se convirtió hasta en prisión; luego caería en estado de abandono por otros barrios más cercanos a la Plaza Mayor.

Modernidad

Sebastián me cuenta que a finales del siglo XIX Santiago Tlatelolco, Nonoalco, Guerrero y San Rafael fueron pensados para la clase media y figuran como las primeras en contribuir al crecimiento de esta urbe.

Con la Revolución se convirtieron en barrios populares y muchas casonas se volvieron vecindades. “La zona era conocida por la ilegalidad. Había piqueras en las que se vendían bebidas alcohólicas de dudosa calidad, junto a la Iglesia de Santiago Tlatelolco, donde estaba la Aduana de pulque.

En el paisaje eran comunes las pulquerías, los cabarets, los billares, las pandillas y salones de baile como el Salón Los Ángeles y cines como el Odeón, el Monumental, el Soto, el Capitolio o el Apolo”, narra.

De hecho, Nonoalco inició su formación en 1873 junto a la estación del primer ferrocarril, el que llegaba a Veracruz, y que originalmente fue llamada Buenavista o San Fernando. En las calles de Héroes y Nonoalco se encontraba la bodega en la que se descargaban semillas de maíz, trigo y frijol y en sus alrededores existían algunos asentamientos viviendo humildemente, incluso en los vagones.

Unidad habitacional

“La creación de este complejo habitacional del siglo XX tenía como objetivo el orden y el progreso a través de los postulados de la arquitectura moderna. Con ellos se podrían crear mejores alternativas para el bienestar de los trabajadores, gracias a la capitalización de las instituciones estatales y beneficiándose del boom petrolero que llegó a nuestro país como símbolo de bonanza. Era un esfuerzo, que si bien fue en esencia utópico, sirvió para que la gente de todas las clases socioeconómicas hiciera comunidad. Reunió las vanguardias de la época y estas se importaron para crear un modelo latinoamericano de vivienda”, añade.

Películas que retratan a Tlatelolco

  • Los olvidados de Luis Buñuel
  • Víctimas del Pecado de Emilio “El Indio” Fernández
  • Verano del 1968 de Carlos Bolado
  • El grito de Leobardo López
  • Naufragio de Jaime Humberto Hermosillo
  • Rojo amanecer de Jorge Fons
  • Temporada de patos de Fernando Eimbcke.

 

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Lingüista, correctora y editora. Me gusta el café y las buenas lecturas a cualquier hora.

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